sábado, 12 de julio de 2014

Poemas





Anécdotas

 

Cera brillante que se esparce a tus dedos.



El sonido me ha traicionado.

¿Cuánto  tiempo me ha traicionado?

No lo sé.



Sí, el blanco y espumoso animal busca

calmar su dolor o más bien su perturbación.



¿Anécdotas? ¿Anécdotas?, estas vagas e incultas palabras

solo son el movimiento de tus dedos tocando en canto de la traición.

Poemas



Ciervos


Sábana de cáncer que engañan a la piel,

pasos y pasos alineados, blanquecinos y oscuros.



Acaso la soledad es el reflejo

que está al otro lado del espejo del olvido?



5 centavos; míseros centavos

que se venden para el orgullo.



Una gota de agua se refleja en el pavimento,

todos los ciervos corren y se agitan

buscando  saciar sed.

¿Qué es la sed?, no logro entender

¿Acaso son las ansias de los ciervos

por tener la atención del más fuerte y estúpido buey

que los domina?



Ha dejado de llover

y los ciervos no han saciado su sed

y solo el “permiso” les da la oportunidad de entrar.



El mejor lugar, no es el cuarto vacio,

sino la misma lluvia que traiciona a sus fieles gotas

que incesantes buscan complacerla.

Cuentos





Diro pintó a Espuma


En una aldea escondida detrás de las montañas, en dónde la helada brisa marcaba de colores las mejillas de Diro, un niño muy peculiar; un dinosaurio diminuto era su mascota y se llamaba Espuma. Era tan pequeño que se perdía en los arbustos y su color plata provocaba que se perdiera cuando era de noche. La única forma de encontrarlo, era que brillaba cuando se asustaba.


Diro tenía un sueño tan profundo, que cuando lo conciliaba, no existía ningún poder que pudiera despertarlo, pero cuando dormía, tenía sueños llenos de miles de colores y siempre soñaba, que pintaba el mundo con una brocha gigante.


Arco iris marrones, azules, violetas, celestes, amarillos; nubes escarlatas, verdes, almagres; lunas  bermejas, arena, ámbar; montañas azul cobalto y rosa coral; soles  lirios y zafiros, pintaba en sus sueños. Cuando Diro despertó, corrió hacia las montañas y trepó a una nube; miró todo a su alrededor y el pueblo era color verde y gris blanquecino. Esto decepcionaba al  niño  que comenzó a pensar formas de dar luz y color al mundo que lo rodeaba.


Espuma dormía en la nube y de repente le dio hipo, empezó a saltar y cayó al piso, rodando por la hierba, su  color plata se convirtió en turquesa. Diro desesperado corrió hacia su mascota y la recogió; a espuma le gustó su nuevo color y con un grito comenzó a jugar por todo el prado. A Diro se le ocurrió una idea. A grandes saltos fue hacia su casa y cogió un bote grande de pintura carmesí; agitado corría hacia donde estaba espuma. Montaron a la nube y comenzaron a regar colores sobre todo el pueblo, lo árboles verduscos cambiaron a  color  carmesí.


Diro y Espuma cada vez se emocionaban y fueron a la fábrica de pintura de su tío Mercurio; le contaron todo, pero su tío se negaba a creer lo que había sucedido, entonces espuma jaló del pantalón a Mercurio y lo guió hacia el árbol, el tío sorprendido no podía creer lo que veía y emocionado regaló toda la pintura a su sobrino. Y le ayudó a construir una brocha gigante; utilizaron madera, y recogieron todas las cerdas de las escobas de la tienda y unas ligas muy resistentes que sostenía  las máquinas para hacer  pintura para envolver las cerdas de la brocha.


Regresaron a la nube, Diro y su mascota sostenían la brocha, la sumergieron en la pintura e iban cambiando de color las montañas y las pintaron de tomate y violeta, las casas de magenta y salmón, los ríos de oro, leonado y morado, las aves de azul brandeis y roja púrpura, el sol, las plantas, un pequeño desierto de amatista y granate, los animales de escarlata y esmeralda.


Todos los colores inimaginables del universo pintaban cada rincón del planeta  cian, aguamarina, azul  aciano, cerúleo, celeste, turquesa, violeta, azul  púrpura, amatista, lirio, morado, púrpura, púrpura de tiro, violín, entre miles de clores que daban vida al mundo. Desde ese día el cosmos cambió de color.


Cuando Diro terminó de pintar  el planeta, quería pintar a espuma y cambiarle de color todos los días. Espuma nació  de un dibujo que Diro hizo en su cuaderno y  de tanto desear que su dibujo sea real, espuma apareció tras los arbustos en un día cualquiera. Desde entonces espuma ha estado en todo momento y en todo lugar junto a Diro. Eran los mejores amigos del infinito. Jugaban desde que  amanecía hasta que anochecía .


Toda la aldea destellaba en colores, incluso sus habitantes reían y no sentían malestar alguno. Había pasado ya mucho tiempo de que Diro y Espuma pintaron todas las cosas, plantas y animales. Los niños se divertían y gozaban deslizarle en las montañas de colores, beber agua escarlata, subir a un árbol carmesí, corretear aun jabalí azul, montar en un caballo turquesa, o tener un perro verde, cualquier cosa que esté a la imaginación de las personas del pueblo.


Un día las nubes empezaron a cambiar de color y unas gotas de agua negra cayeron sobre la aldea; todos los colores comenzaron a desvanecerse y poco a poco el agua se deslizo por todo los lugares que Diro había pintado y los hermosos  matices se esparcieron y se corrieron como un rio, dejando atrás solo secuelas de los tintes. Todas las personas  se alarmaron y perdidos en llanto dejaron correr sus  lágrimas en el rio de colores que atravesaba el pueblo.


Cuando Diro y espuma se habían dado cuenta corrieron para ver lo que sucedía; Diro no se dio cuenta que Espuma también estaba perdiendo su color y de pronto empezó a desvanecerse en el agua. Diro se percató de que espuma no estaba junto a  él y empezó a buscarla y no la encontraba por ningún lugar. Gritó y gritó y no la encontró por ningún lado; estalló el llanto y con un dolor gigante trepó a un árbol para buscarla y aún así no lo encontró.


Cuando iba caminando resignado por el rio, alcanzó a ver un objeto blanco entre los colores ya desgastados y con asombro descubrió que era Espuma. Su mundo se cayó al vació, todo le daba vueltas y unas ganas profundas de correr y desaparecer se apropiaron de él. Recogió a su mascota en sus manos y la llevo a una nube para intentar darle color nuevamente, pero todo fue en vano; Espuma lo había abandonado en medio de un derroche de color.


Desde ese día nada volvió a ser igual Diro extrañaba demasiado a su mascota e intentaba que regrese dibujándola y pintándola de varios colores, pero todos los esfuerzos era innecesarios jamás pudo volver a revivirla. El pueblo ya no era el mismo todo era gris y Diro ya no quiso volver a pintar jamás; el mundo y las cosas quedaron con un poco de color gracias al sol se pudieron conservar y no oscurecer por completo.


Desde ese entonces Diro pensaba solo en Espuma y se imaginaba que él estaba ahí, no podía dormir y todas las noches se levantaba a pintar el mundo, cada amanecer era diferente porque cada cosa cambiaba de color de un día a otro. Así pasó mucho tiempo  y el mundo conservaba de nuevo sus colores vivos, pero ya no tenía ese brillo especial. Los colores ya no se diluyeron más, porque las sequias los mantuvieron y así se quedaron impregnados en las cosas; el mundo era colorido con todos los bellos matices del universo, la alegría de la gente había vuelto, pero Diro no encontraba completa su felicidad porque su fiel amigo ya no estaba más con él y la única forma de tener un recuerdo casi real de Espuma eran sus dibujos diarios en su manchado cuaderno, pero ni los deseos, ni las esperanzas volvieron a dar vida a su amigo.



FIN

Cuentos




Lisa


Lisa jamás lloraba por ninguna razón, ni por las cebollas, ni porque su padre murió, ni cuando se lastimaba, tampoco cuando enfermaba, peor cuando su artista favorito desapareció, ni cuando su perro se marchó. Un día una pluma cayó sobre su cabeza y Lisa en un profundo llanto empezó a llorar de dolor, lloró tanto que se desvaneció y desapareció!!!