Lisa
Lisa jamás lloraba por ninguna
razón, ni por las cebollas, ni porque su padre murió, ni cuando se lastimaba,
tampoco cuando enfermaba, peor cuando su artista favorito desapareció, ni
cuando su perro se marchó. Un día una pluma cayó sobre su cabeza y Lisa en un
profundo llanto empezó a llorar de dolor, lloró tanto que se desvaneció y
desapareció!!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario